"Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. (Gálatas 4:6-7)"

Es impresionante todas las veces que he escuchado a personas quejarse de que Dios no les da lo que ellos desean; ya sea algo material, algún deseo por una posición mejor en el trabajo o un mejor salario, una casa más grande, una esposa o esposo transformado o hasta la capacidad para realizar milagros o hacer cosas maravillosas.

Pero lo que a menudo se nos escapa es que Dios nos ha dado algo mucho mejor y mucho mayor. En el texto de hoy la Palabra de Dios dice que Dios nos ha dado a su Espíritu Santo. Que Dios nos ha adoptado como sus hijos y nos ha dado lo mejor que hay: a Dios mismo.

Qué fácil es perdernos en las demandas de nuestra cultura por más y mejores cosas y perder de vista que Dios nos ha dado lo mejor, a Él mismo. Que el autor de la vida vive en nuestros corazones y está más cerca de nosotros que nunca antes en la historia de la humanidad. El Espíritu de Dios nos consuela, nos instruye, nos anima, nos advierte, nos motiva y nos da el poder para agradar a Dios con nuestras vidas.

Que Dios nos dé la capacidad para estar conscientes de su presencia, su gracia y misericordia en nuestras vidas.
Noviembre 30, 2014 | Jorge A. Salazar

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