Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. (Hechos 1:6-11)

Cuando era jovencita me aferraba a la vida; antes de irme con el Señor quiero haberme enamorado, casado, tener un bebé... quiero disfrutar de este mundo. Me aferraba más a lo temporal que a lo eterno, centrándome en mi y en mis deseos.

Ahora siendo mamá de cuatro chiquitos, habiendo pasado por la pérdida de seres queridos como mis abuelos, mi padre, viendo la fragilidad de la vida; lo agridulce, la intimidad que existe entre el amor y el dolor, me veo como los discípulos preguntando: "Señor, ¿cuándo vas a restaurar el reino, cuándo será todo perfecto?" Me veo mirando al cielo esperando que regrese o a que me lleve, pero todo esto aún centrada en mi misma, en mi bienestar, en no querer sufrir, en no querer llorar...

Y luego escucho sus palabras: "No te toca a ti saber cuándo... PERO, déjame llenarte de mi Espíritu y ve a ser testigo hasta lo último de la tierra. Se trata de mi y no de ti, haz lo que te toca, no pierdas el tiempo mirando al cielo, esperando inmóvil a que todo pase, a estar con Él en plenitud, ya llegará ese momento, Él lo prometió, ahora... ¡a trabajar!"

Jueves 8 de Octubre, 2015 | Marta Hoyo

Envía tus comentarios a info@lapazdecristo.mx

 

Blogs Anteriores

Despierta de la Conformidad

Lealtad Perdida

Dios es nuestra herencia

Cuando maravillamos a Dios

¿El propósito de Dios o mi propósito?

En Busca de la Felicidad

Obediencia Extrema

Monumento al orgullo

La Mujer...

El pecado en el creyente

Los Siete que Murieron

Tu Carta de Presentación

En Busca de la Felicidad

Conocidos por Dios

Orando por los demás

Cuándo darte por vencido

Dios es nuestra herencia

Herramientas para compartir tu fe

¡Mírenme, soy lo máximo!

Botellas de sal en el océano

Creados a Imagen de Dios

¡Dios y yo no pensamos lo mismo!

¿Por qué un Dios bueno permite la maldad en el mundo?

El Descanso Escogido por Dios

¿Debemos llamarlo Jesús o Yeshúa?

Dando rienda suelta al orgullo

Lo verdaderamente importante

¿Podemos Confiar en la Biblia?

¡Qué gran privilegio!

¿Qué es el diezmo y por qué debo darlo?

Tesoros en el Cielo

Lo urgente contra lo importante

Ah, el amor, el amor...

Cuando el ánimo se gasta

Desconfiando de Dios

Sin Neutralidad

Perdonar cuesta

No temáis, manada pequeña...

Los Efectos del Postmodernismo

Escondido en Dios

Orando con Intención

Cambiando el Enfoque

Salvo... ¿para qué?

¿Casar homosexuales o cazar homosexuales?

Ocupémonos del propósito de Dios

Lealtad Perdida

Una sencilla receta

Oremos por el Amazonas

¿Por qué quiere Dios que oremos?

Te invito a leer la Biblia

Sí, ven, Señor...

¿Conoces a Dios?

Dios es nuestra herencia

Cuando maravillamos a Dios

Bienaventurados los Mansos

¿El propósito de Dios o mi propósito?

¿Cuál mandato sigues?

Una devoción que se nota

Segundas oportunidades

Un peligroso enemigo

¿Yo, volviéndome atrás?

¿Quién se está perdiendo?

Las Manías del que Cree que Cree

En Busca de la Divinidad de Jesús

El Nuevo Nacimiento

¿Quién es Jesús y por qué es tan importante?

Volvamos a las Escrituras