Esta semana el neurólogo me obligó a estar en cama. Tenía prohibido responder al teléfono, encender la computadora, no podía leer y prácticamente estuve acostado toda la semana. ¡Pensé que me volvería loco! si no fuera por mi maravillosa esposa y esos preciosos hijos y el cariño de todos ustedes que me hicieron más llevadera la semana. Ayer el doctor me permitió reincorporarme paulatinamente a mis actividades y por ello es que puedo escribirles estas breves líneas.

No poder leer mi Biblia me pesó. Es como si me estuvieran privando de una importante parte de mi vida. Mi cabeza se fue a mil por hora a pensar en todos aquellos hermanos en el mundo que no tienen acceso a la Palabra de Dios y me dolió el corazón. ¿Cómo es posible que Dios haya dado a conocer su voluntad, sus planes y sus deseos por medio de Su Palabra y que haya tantas personas que no puedan conocer la Palabra de Dios?

¿Sabes? Somos tan bendecidos ¡y muchas veces no nos damos cuenta! Yo pude engañar al sistema y dije “está bien, no puedo leer... ¡Pero puedo escuchar!” Y me puse a escuchar la Palabra de Dios por medio de una “audio Biblia”. ¡Qué bendecidos somos!

Las Escrituras dicen que la fe viene por el oír, y el oír la Palabra de Dios. ¡Yo no sé qué sería de mi vida si no tuviéramos la Palabra de Dios!

Quiero invitarte a que participes con Dios en la honrosa tarea de hacer llegar Biblias a quienes no tienen una. Lo que es más, de enseñar a otros a leer la Palabra de Dios y descubrir sus verdades y maravillosas promesas.

Si tu has sido bendecido por la Palabra de Dios, bendice a otros leyéndola, estudiándola, poniéndola en práctica, preparándote y preparando a otros para conocer a Jesucristo personalmente y continuar su ministerio.

¡Dios te bendiga!


Abril 26, 2016 | Jorge A. Salazar

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