Ester 3:7-15

Una conspiración Diabólica estaba siendo tejida en la mente de un hombre “enemigo de los Judíos” enemigo de Dios.
Vemos cómo el Diablo, una vez más está intentando destruir los planes y propósitos de Dios. Dice la palabra de Dios que el Diablo no viene sino para hurtar, matar y destruir. El decreto de Aman contemplaba la destrucción del pueblo Judío y el hurto de sus posesiones también. Aman, que por supuesto está siendo usado por Satanás para tratar de impedir los planes de Dios.

Este evento me recuerda a la conspiración para la exterminación de los judíos en la segunda guerra mundial.
Aman, habiendo determinado en su corazón el exterminio de todo el pueblo Judío, dice que echó suertes para determinar el día de la masacre. De manera supersticiosa se fija un mes y un día para el evento sin saber que Dios es Señor sobre la “suerte” y que Él es el que determina el resultado. Como dice en Proverbios 16:33 La suerte se echa en el regazo; Mas de Jehová es la decisión de ella.

Qué “casualidad” que la suerte cayera sobre el mes de Adar, o sea casi un año después de echar la suerte. Esto da suficiente tiempo a Mardoqueo para hablar con la reina Ester y preparar su intercesión delante del rey.

Me parece increíble ver como la influencia demoniaca sobre la vida de las personas puede hacer que dos hombres se sienten a beber quitados de la pena y como si nada, después de decidir exterminar a toda una nación.

Es triste ver hasta dónde puede llegar la amargura, el odio y el orgullo de una persona que no sólo manipuló al rey para consentir en el exterminio de este pueblo sino que estuvo dispuesto a pagar para ver sus planes malvados llevarse a cabo.

El orgullo es un arma tan peligrosa que nos ciega y nos hace pensar locuras llevándonos a endurecer nuestro corazón, y entonces haremos cualquier cosa, hasta llevarnos a invertir nuestros recursos, nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestra salud, pisoteando a quien sea y lo que sea con tal de salvar nuestro “honor” y ganarnos el respeto que nos “merecemos”.
Cuantos pleitos de divorcio no vemos en las cortes cuando los cónyuges invierten hasta el último centavo con tal de que su exesposa o exesposo se vea humillado y devastado para darle una lección de honor.

¿Hasta dónde estamos dispuestos a dar rienda suelta a nuestro orgullo, o como decimos a “montarnos en nuestro macho” con tal de que nuestro orgullo o nuestra imagen no se vean afectados?
O le hacemos la “ley del hielo” a nuestra esposa por un desacuerdo y la castigamos con el látigo de nuestro desprecio y no nos damos cuenta que lo único que hacemos es inflamar nuestro orgullo y alimentar odio que finalmente trae destrucción a nuestra vida y a los de a nuestro alrededor. Existen parejas que tienen quizás meses enojados y ya no recuerdan por qué, el punto es sentir que YO tengo el control y probar que YO tengo la razón.

El orgullo puede tener una fuerza tremenda un nuestras vidas, pero siempre, termina tendiéndonos una trampa. El orgullo, nos hace creernos superiores a los demás, nos hace dar rienda suelta a nuestro furor y terminamos con el corazón envenenado.
Por otro lado, podemos ver en el rey Asuero una total ligereza para gobernar a un imperio.

Un rey que le da todo el poder y autoridad a un hombre perverso para hacer con la gente lo que “Bien le parezca” sin ni siquiera indagar de qué pueblo se trata o si en realidad estaban siendo desleales al imperio como decía Amán. En el libro de los hechos vemos cosas semejantes cuando la iglesia está prosperando y de pronto los gobernantes y el imperio se oponen al evangelio y parece que finalmente dominará el mal sobre el bien y que lograrán apagar los planes de Dios haciendo sus intentos encarcelando, amedrentando, calumniando y matando a los cristianos. Desde la perspectiva humana parece estar todo perdido. La Biblia está llena de relatos como estos donde parece que Dios se ha da la media vuelta y desaparece, pero aun cuando todo apunta en nuestra contra, Dios siempre está ahí esperando el momento preciso para venir al rescate, para que entonces nos demos cuenta de que nuestra salvación viene de Dios, y que no nos quede duda de que fue Él quien extendió su mano para librarnos del desastre. Esto nos mantiene en completa dependencia de Dios. Nos mantiene en constante humildad y nos lleva a reconocer nuestra pequeñez ante un Dios todopoderoso. Nos muestra la protección de Dios sobre nuestras vidas y sobre su iglesia.

Salmo 55:22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.

Lunes 13 de junio, 2016 | Juan DuPond

Envía tus comentarios a info@lapazdecristo.mx

 

Blogs Anteriores

Despierta de la Conformidad

Lealtad Perdida

Dios es nuestra herencia

Cuando maravillamos a Dios

¿El propósito de Dios o mi propósito?

En Busca de la Felicidad

Obediencia Extrema

Monumento al orgullo

La Mujer...

El pecado en el creyente

Los Siete que Murieron

Tu Carta de Presentación

En Busca de la Felicidad

Conocidos por Dios

Orando por los demás

Cuándo darte por vencido

Dios es nuestra herencia

Herramientas para compartir tu fe

¡Mírenme, soy lo máximo!

Botellas de sal en el océano

Creados a Imagen de Dios

¡Dios y yo no pensamos lo mismo!

¿Por qué un Dios bueno permite la maldad en el mundo?

El Descanso Escogido por Dios

¿Debemos llamarlo Jesús o Yeshúa?

Lo verdaderamente importante

¿Podemos Confiar en la Biblia?

¡Qué gran privilegio!

¿Qué es el diezmo y por qué debo darlo?

Tesoros en el Cielo

Lo urgente contra lo importante

Ah, el amor, el amor...

Cuando el ánimo se gasta

Desconfiando de Dios

Sin Neutralidad

Perdonar cuesta

No te quedes inmóvil

No temáis, manada pequeña...

Los Efectos del Postmodernismo

Escondido en Dios

Orando con Intención

Cambiando el Enfoque

Salvo... ¿para qué?

¿Casar homosexuales o cazar homosexuales?

Ocupémonos del propósito de Dios

Lealtad Perdida

Una sencilla receta

Oremos por el Amazonas

¿Por qué quiere Dios que oremos?

Te invito a leer la Biblia

Sí, ven, Señor...

¿Conoces a Dios?

Dios es nuestra herencia

Cuando maravillamos a Dios

Bienaventurados los Mansos

¿El propósito de Dios o mi propósito?

¿Cuál mandato sigues?

Una devoción que se nota

Segundas oportunidades

Un peligroso enemigo

¿Yo, volviéndome atrás?

¿Quién se está perdiendo?

Las Manías del que Cree que Cree

En Busca de la Divinidad de Jesús

El Nuevo Nacimiento

¿Quién es Jesús y por qué es tan importante?

Volvamos a las Escrituras