Muchas personas se deprimen, se entristecen y se dan por vencidas fácilmente cuando creen que ya se han agotado todas las opciones. A veces en busca de alentar a alguien en esta situación escuchamos decir a la gente “¡anímate!”, como si eso fuera una palabra clave para alejar nuestras preocupaciones y borrar nuestros temores como por arte de magia, solo para darnos cuenta que no funcionó.

Los más optimistas aseguran que todo es posible y que lo seguirán intentando hasta que llegue la muerte, poniendo a la muerte como el derrotero final y el último obstáculo invencible.

Ese fue el caso de Martha, quien al ver que Jesús no llegaba para sanar a su hermano hizo todo lo posible para hacerlo traer, pero nada funcionó y su hermano murió. Cuando Cristo finalmente llegó el hermano tenía cuatro días de muerto y Martha estaba triste y decepcionada.

Cuando el Maestro le dice que haga algo ella se niega pues está convencida que ya no hay nada qué hacer. A fin de cuentas, cuando el tiempo se acaba, se acaba. Pero Martha habría de aprender una gran lección; Dios no está limitado ni por el tiempo, ni por la vida, ni por absolutamente nada.

Jesús se dirige a Martha y le hace una pregunta retórica en Juan 11:40 “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Y entonces quitaron la piedra de la tumba donde habían puesto al muerto y ¡Jesús le devolvió la vida!

Sabes, para Dios no hay imposibles. Nosotros podemos asumir que ya no hay nada qué hacer, que ya hemos agotado todas las posibilidades y darnos por vencidos, pero nuestras posibilidades no son las de Dios, ni nuestros pensamientos los suyos. ¡De manera que no te des por vencido! Sea cuál sea la circunstancia que estés enfrentando confía en Dios y descansa en SU voluntad para tu vida. Si crees verás la gloria de Dios.

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?.” Mat. 7:7-11

Dios te bendiga

Diciembre 5, 2016 | Jorge A. Salazar

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