"Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido." Juan 15:11

La semana pasada mientras esperaba a mi esposa estuve viendo los libros que están a la venta en una tienda departamental bastante concurrida. Los anaqueles estaban llenos de libros de superación personal, cuestiones de misterio y algo de espiritualidad. Pero me llamó la atención ver algunas revistas con los 51 consejos para ser feliz, o los tips para alcanzar la felicidad... me hizo recordar a un compañero que tuve en el periódico que siempre saludaba a los demás con su frase "¿qué te falta para ser feliz?".

Y es que de alguna manera o de otra, nuestra búsqueda intrínseca por la felicidad es el motor que nos mueve. Para ahorrarnos el suspenso Jesús viene y nos da la clave; justo antes de su crucifixión, durante la última cena con sus discípulos, Jesús les habla con una ilustración de una vid. El es la vid y nosotros las ramas. Si permanecemos en Él tendremos plenitud de gozo. Pero no cualquier gozo, SU gozo. Nuestro texto de hoy dice que nuestro gozo será completo cuando su gozo esté en nosotros. No como algo temporal y efímero, sino como algo permanente.

Pablo hace hincapié en esta enseñanza en Filipenses 4:4 "Alegrense siempre en el Señor. Insisto, ¡Alegrense!"(NVI). ¿Cual es la fuente de alegría? Dios.

Si eres una rama unida a Cristo entonces tendrás que dar fruto. Y el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. De manera que no busques tan lejos. Dios está más cerca de lo que crees y su gozo llenará tu gozo.

| Jorge A. Salazar

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